sábado, 8 de junio de 2019

y ya estoy de vuelta....tras un año(cuando lo escribí)

Bueno espero que este café no fuera el último, que no haya sido una despedida porque no podría con ello.
Ha sido un año en el que habéis logrado sobrevivir a mi, a pesar de las grandes dificultades, que ya sé que no os lo he puesto fácil.
Pero además de aprender a quererme a mi, habéis aprendido a querer una cabeza de pájaro, un zorro muerto y sarnoso congelado, orugas libres, dos gatos insoportables, dos perros igual de insufribles, una patita de avutarda, diversas plumas y un sin fin de cosillas más, como la caca de bisonte con fasciola hepática. 
Porque me habéis querido con la mayor de las locuras jamas vista. 
Por ser vosotras, dulces y cariñosas siempre y contener la ira diciendo únicamente "puta loca"
Porque ojalá podamos coincidir y tener otro año como este o muchos más.
Que también os digo... a los 30 nos podríamos ir a vivir juntas, compramos una macrocama para tres y a ser felices.
Que os quiero demasiado como para poder escribir cuatro frases y que quede marcado.

Arena

A veces la vida te da vueltas sacudiéndote como el mar, de lado a lado creando la espuma que te desorienta.
Pero como siempre la mar se calma, la marea vuelve a su ciclo, sube y baja, te mece en el silencio profundo de la vida densa que se esfuma en cada una de tus respiraciones.
El mundo se muere y tu lo miras.
tu vida se hunde entre la zozobra de alrededor. 
Y ahí estas, como el capitán. Sin partir hasta que no quede nada más allá del horizonte. 
Donde ya ni aferrarte al mástil te ayude a navegar.
Donde los puntos cardinales se mezclan para formar un abismo que te absorbe hasta el final, donde tocas fondo.
Donde la arena fina se sedimenta poco a poco sobre ti tras ese pequeño revuelo, hasta calmarse.
Donde recubre cada uno de tus recovecos y te cubre como un manto.
Al final pasas a ser parte de ello, como si nunca hubiera sido de otra manera. 
Ahora eres fondo, ahora ya no eres mundo. 
Ahora la arena te cubre y miles de litros de agua te pesan.
Ahora ya no existes.

martes, 4 de junio de 2019

Hoy has espirado por última vez a miles de kilómetros y no he llegado.

Hoy te has ido, dejando algunas cosas sembradas a tu paso, como todo el mundo al despedirse del mundo y pasar al otro plano.
Una vez más hay que despedirse, una vez más entre otras tantas ya dichas, y las que quedan por decir adiós.
Te has dormido acompañado.
Te has ido sin decir nada en semanas, sin ver la pantalla, sin reflejar lo que a veces eras. 

Pero te has ido habiendo dicho lo necesario hace ya algo más de dos años, cuando ambos llorábamos adiós.

Espero como otras tantas veces, en un huequito de mi cabeza, rascando una vez más los resquicios de esperanzas que siempre quedan para todos aquellos que ya no estáis, que esa locura del reencuentro y la otra vida tenga algo de cierto, aunque solo sea que tus cenizas vuelen junto al mundo en el que viviste.

La esperanza palpita diciendo que verás a tu hijo, que podrás abrazarlo.
Que por una vez estarás en calma, que aprenderás lo que no pudiste aprender en una vida, que serás libre de ti y tus prejuicios. Que podrás amar lo que no terminaste de amar.
Que entenderás, lo que no entendiste.

Y que algún día con el paso de los años cuando a todos nos digan lo mismo tras el paso de la vida, cuando el aliento se nos quiebre y nos tornemos viento, que el reencuentro nos abrace aunque sea en la espuma del mar en el que alguna vez me llevaste a navegar. 
Que caminemos por las playas, para acabar viendo un palacio donde no habita princesa pero si tiene ventana.
Y que de una vez me regales el bolsito con florecitas de gomaeva de cuando era niña y el aro para jugar.
Que aún tengo un osito marinero con su patito, aunque fuera de tiempo.

Adiós marinero. Que tras zarpar de este puerto la mar te lleve a donde encuentres paz.