Día de fútbol, que novedad.
En la primera esquina unos arrumacos, giramos hacia la derecha y una conversación pausada y misteriosa con espacios de silencio. Una partida de cartas en familia, un espectador extranjero, una viuda con soledad de acompañante y tres personas contando las cartas con más experiencia que atención en su juego de apariencia.
Al fondo, el televisor manejando un balón y a unos cuantos tras él. A sus espaldas con lápiz en mano, una bolsa repleta de gominolas y un café, yo.
Está es la vida de la sala hoy. Pero...¿no resulta extraño pensar en su día a día? Cuantas personas ve, cuantas pasan por aquí y los matices de sus recuerdos......el aroma de los cafés...
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