lunes, 24 de abril de 2017

Y hoy sería una de esas tardes de no salir de la cama.
Uno de esos días disfrazados de domingo y risas, y café y sexo hasta el éxtasis y el agotamiento.
Uno de esos días en los que habría que parar el mundo, frenar el tiempo y vivir en nuestra burbuja de caricias y ternura.
Y sin embargo, en lugar de ser nuestros cuerpos pintando la pared es mi revoltijo de sonidos y trazos vacíos que desgarran el papel. Es el llanto sin lagrimas. Es el vacío con tu firma.

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