jueves, 16 de noviembre de 2017

Se quedará las plumas

La libertad, esa extraña palabra a la que nuestras mentes se aferran, sin discernir exactamente por qué.
Uno de esos instintos más primarios que entre miles de pares de bases asoma cada vez que algo implica renunciar a lo más basal.
Renunciar a lo social, renunciar a la imposición, al mundo que te intentan imponer y no ceder aunque te insistan en compromisos falsos y egoístas, que no, que no son verdades, son posesiones, celos e inseguridades.
Mi instinto no es más que sobrevivir y en ello está el seguir de pie, seguir libre, seguir y punto.

Seguir como sea y con mi libertad por bandera y cómo no, si es necesario, con bragas en el mástil, las tetas pintadas y la mala hostia a flor de piel y el insensato que pretenda atar las plumas, se quedará con ellas de ramillete que al fin y al cabo soy más yo cuanto más desnuda voy.

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