Que el mundo rompa el llanto que en silencio forja su vida, que en la quietud de las sombras mascan sus restos.
Que mastiquen los huesos de su esperanza, ya calcinados y sin tierra a la que hacer rebrotar tras las luces y sombras del circo tras bajar el telón.
Lanzaros a la mar, a vuestra desesperación y arrastrarme al océano al que pertenezco.
No dejéis nada.
No forjéis vidas en hierro, porque el fuego de vuestros pasos os irá devorando.
No quedará nada.
Y no seremos nada, una vez más.
El vacío.
El hueco que al respirar el aire no alcanza. La vida que no, es ni será.
Las ilusiones que carcomidas, se arrastran por los recuerdos mendigando piedad.
Que mastiquen los huesos de su esperanza, ya calcinados y sin tierra a la que hacer rebrotar tras las luces y sombras del circo tras bajar el telón.
Lanzaros a la mar, a vuestra desesperación y arrastrarme al océano al que pertenezco.
No dejéis nada.
No forjéis vidas en hierro, porque el fuego de vuestros pasos os irá devorando.
No quedará nada.
Y no seremos nada, una vez más.
El vacío.
El hueco que al respirar el aire no alcanza. La vida que no, es ni será.
Las ilusiones que carcomidas, se arrastran por los recuerdos mendigando piedad.
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