viernes, 1 de mayo de 2020

Moyobamba


Hace algunos años creía que el camino que he recorrido sería mucho más duro de lo que finalmente ha sido, no ha sido un paseo, pero decir que ha sido terrible, no sería justo. 

He disfrutado de casi todas las piedritas que he chutado.

En ocasiones incluso de los boquetes o las vistas del mar desde un barranco (y más en Lima)
Todo en mitad del batiburrillo de ideas y objetivos, sueños y deseos que ya no son solo míos, después de todo los compartimos.

Creía que compartir mi locura sería imposible pero...al parecer lo imposible es separarnos, ni el atlántico en su extensión, ni el amazonas en su densidad han podido.

Ahora, una vez más,  tenemos delante la vida.

Una vez más, el cambio radical de todo lo que conocemos 

Pero estamos preparados, tenemos 75 "hijos" sin contar los de cuatro patas, tenemos experiencia en desaparecer en la selva buscando aulladores, en recorrer mundo, en amarnos, en vivir...

Ahora...¡investigar!

Moyobamba nos espera y seguro que no hay mucha diferencia con Palenque o Esperanza.

Despertaremos con aullidos terribles de los dueños de la selva, caminaremos con el tintineo agudo de los pichicos y una vez más lo que veré junto a mi será el mar que necesito.

El mar que me falta en la selva, pero eso sí... como siempre, a través de tus ojos.

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