Cuando llega el momento de preguntarse si esta es la media noche de mi vida, y solo sé contestarme diciéndome que queda más de media. El principio y el final del día...las luces malvas que ya han dejado paso al añil. Sueños que se despiertan en la luna para bajarte a la tierra sin gravedad ni culpas. Besos que siguen perdidos y sin dueño ya sea rana o putilla azul la que los busca.
El norte perdido entre tantas agujas, marcapasos de descargas en mi propio corazón al darme cuenta e lo que me obligo a escribir, admitiendo lo inevitable.
Ciudades consumidas en el silencio de los conformes de sonido. Vocabulario en extinción y sin salvavidas.
Mi baúl ya está vacío de nobles, señores y reyes, porque me salió sota en la baraja y perdí mis votos sin confesiones ni dolor de cabeza. Sarcasmos de los años 50 sobre líos de faldas descosidas de matrimonios.
Dividir mi mente y fijar mi conciencia en una parte envolverla y esconderla hasta que otro la encuentre en una autopsia verbal.
Quemarme la piel con la luna llena para que se resquebraje, dando a conocer el segundo disfraz de mi mentira.
Sueños, ideas, locuras e impulsividad. Todo junto y concentrado en un metro sesenta y cinco
martes, 28 de agosto de 2012
sin vergüenza
Ver pasar los días, crecer al sol de mi invierno nublado sin lluvias. Morder la fruta prohibida robada del jardín de mis vecinos.
Palpar tus manos, firmes y fuertes para más tarde sentirlas en mis caderas contorneando más curvas de las que tengo, hasta que te aprendes de memoria el recorrido hasta mi espalda, para una vez instalado allí descender desde las nubes a la tierra elevándome en tu lugar, el intercambio equivalente de un sentido que se desliza.
Cruces de carreras confundidas entre túneles, tres sentidos y el sonido.
Saborear una noche de agosto después de alzar las voces y sumir el sollozo al paso de los segundos encabalgados sobre el reloj de arena sin tiempo.
Abrazar un cuerpo desnudo sin remordimientos ni pesar.
Escondiendo en las cortinas la vergüenza que ya no visto.
Palpar tus manos, firmes y fuertes para más tarde sentirlas en mis caderas contorneando más curvas de las que tengo, hasta que te aprendes de memoria el recorrido hasta mi espalda, para una vez instalado allí descender desde las nubes a la tierra elevándome en tu lugar, el intercambio equivalente de un sentido que se desliza.
Cruces de carreras confundidas entre túneles, tres sentidos y el sonido.
Saborear una noche de agosto después de alzar las voces y sumir el sollozo al paso de los segundos encabalgados sobre el reloj de arena sin tiempo.
Abrazar un cuerpo desnudo sin remordimientos ni pesar.
Escondiendo en las cortinas la vergüenza que ya no visto.
lunes, 27 de agosto de 2012
Adiós verano
Y se acabaron las vacaciones, si las mías, las de este blog y las de todos vosotros. Y como siempre los pocos que seguís leyendo os fastidiáis porque he vuelto cargada con las mismas ñoñerías y con una mala racha de ases sin manga.
Que hoy estoy que me regalo con humor que se escapa entre colores de negros y grises pálidos, bailando con musarañas y arrancándome sonrisas a fuerza de patrañas perseguidas en calles estrechas.
Madreselva...quiero olerlo, sentirlo, rozarlo y luego apropiarme del jazmín de mil amores sin dejar de ser más azúcar que persona.
Mal humor por sombra al sol, heridas o más bien grietas por las que los alpinistas se pierden en la escalada.
Noches diurnas con luna cerrada sin sol ni estrellas.
Besos sin dueño que alardean querer besarme para morderme, seres que se hacen llamar para ponerles nombre y silbarlos al salir de paseo.
Niñas que amanecen siendo ellas sin haber cambiado ni pizca dentro de sí tras los treinta perdidos en andenes o regalados a los extranjeros de sus sábanas.
Yo convirtiéndome en el prototipo de mi misma solo que cada vez más reforzado. Gracias a mi mundo de Chuchelandia ni el ácido me corroe la conciencia, ni la lastima me empuja a equivocarme tanto.
Y ahora es cuando grito en medio de un porche que quiero ir a los baños contigo un millar de veces para pasear bajo puentes de arena construidos entre las llamas.
Quiero ser la rama de un árbol saliendo de noche en las olas hundiendo los barcos, confundirme con sirenas y rejas en los escalones de un bar...
Quiero ser yo cuando me confundo con tus besos, cuando las caricias que me bañan y te devuelvo solo te pertenecen a ti y cuando los lunes no brillan porque llueve y yo sonrío porque esos son mis lunes sin ojeras, míos y de quien yo quiero.
Que hoy estoy que me regalo con humor que se escapa entre colores de negros y grises pálidos, bailando con musarañas y arrancándome sonrisas a fuerza de patrañas perseguidas en calles estrechas.
Madreselva...quiero olerlo, sentirlo, rozarlo y luego apropiarme del jazmín de mil amores sin dejar de ser más azúcar que persona.
Mal humor por sombra al sol, heridas o más bien grietas por las que los alpinistas se pierden en la escalada.
Noches diurnas con luna cerrada sin sol ni estrellas.
Besos sin dueño que alardean querer besarme para morderme, seres que se hacen llamar para ponerles nombre y silbarlos al salir de paseo.
Niñas que amanecen siendo ellas sin haber cambiado ni pizca dentro de sí tras los treinta perdidos en andenes o regalados a los extranjeros de sus sábanas.
Yo convirtiéndome en el prototipo de mi misma solo que cada vez más reforzado. Gracias a mi mundo de Chuchelandia ni el ácido me corroe la conciencia, ni la lastima me empuja a equivocarme tanto.
Y ahora es cuando grito en medio de un porche que quiero ir a los baños contigo un millar de veces para pasear bajo puentes de arena construidos entre las llamas.
Quiero ser la rama de un árbol saliendo de noche en las olas hundiendo los barcos, confundirme con sirenas y rejas en los escalones de un bar...
Quiero ser yo cuando me confundo con tus besos, cuando las caricias que me bañan y te devuelvo solo te pertenecen a ti y cuando los lunes no brillan porque llueve y yo sonrío porque esos son mis lunes sin ojeras, míos y de quien yo quiero.
sábado, 25 de agosto de 2012
Picor
Para escribir lo que me susurran mis secretos, escribo lo que siento, me desgarro, me parto y lloro.
No lo comprendo, feliz por la tristeza comprendida de una noche sola. Confusa por las tinieblas del propio sol cuando se esfuerza en mentirme brillando. Aturdida por todo el picor de mi cuerpo adormecido.
No lo comprendo, feliz por la tristeza comprendida de una noche sola. Confusa por las tinieblas del propio sol cuando se esfuerza en mentirme brillando. Aturdida por todo el picor de mi cuerpo adormecido.
lunes, 13 de agosto de 2012
me temen
Zas! se para el mundo para mí porque yo lo quiero, los pájaros no vuelan porque muevo el viento, los sueños no me aterran porque me temen.
Ahora insomnio, o dormir. Sueños y despertares.
Tacones, ruido y soy yo la causa del escándalo, del único ruido que oscurece aún más la noche. La calle me mira sin ojos, me oye sin susurros. Paso el umbral que separa las luces cerca de la primera farola y la hago titilar.
Me llamo soledad cuando hasta ella se ha ido de fiesta para no aguantarme más. Pero la puedo hacer volver cuando me siento bien, puedo traerla hasta mí para aburrirla con mis palabras.
Pero esta noche no aparece por mucho que la busco.
Ahora insomnio, o dormir. Sueños y despertares.
Tacones, ruido y soy yo la causa del escándalo, del único ruido que oscurece aún más la noche. La calle me mira sin ojos, me oye sin susurros. Paso el umbral que separa las luces cerca de la primera farola y la hago titilar.
Me llamo soledad cuando hasta ella se ha ido de fiesta para no aguantarme más. Pero la puedo hacer volver cuando me siento bien, puedo traerla hasta mí para aburrirla con mis palabras.
Pero esta noche no aparece por mucho que la busco.
domingo, 5 de agosto de 2012
Me cansé!
Me chinchas, me gritas, me riñes, me controlas, me vigilas, me hartas.
¿Quién te iba a molestar si no soy yo?
Cuando te vas a enterar de que no quiero nadie que me molesta, que me chinche ni que me haga rabiar, que serás mi hermano pero no es eso lo que necesito, que ya estoy muy cansada de siempre lo mismo.
Luego eres tu el mayor y yo la que calla.
Se acaban las horas en las que tengo que callar, se acaba el tiempo y tu sigues gritando mientras el reloj dice lo contrario.
Cuanto tiempo va a pasar para que seas tu el que calle y yo la que vuelva a gritar, que mis razones son más que las tuyas para ello.
Pero hay está la distancia temporal, los nueve años que siempre te dan la razón. ¿Cuándo te darás cuenta de que eso me da igual, que no te da motivos para seguir como cuando si importaba?
¿Quién te iba a molestar si no soy yo?
Cuando te vas a enterar de que no quiero nadie que me molesta, que me chinche ni que me haga rabiar, que serás mi hermano pero no es eso lo que necesito, que ya estoy muy cansada de siempre lo mismo.
Luego eres tu el mayor y yo la que calla.
Se acaban las horas en las que tengo que callar, se acaba el tiempo y tu sigues gritando mientras el reloj dice lo contrario.
Cuanto tiempo va a pasar para que seas tu el que calle y yo la que vuelva a gritar, que mis razones son más que las tuyas para ello.
Pero hay está la distancia temporal, los nueve años que siempre te dan la razón. ¿Cuándo te darás cuenta de que eso me da igual, que no te da motivos para seguir como cuando si importaba?
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