lunes, 27 de agosto de 2012

Adiós verano

Y se acabaron las vacaciones, si las mías, las de este blog y las de todos vosotros. Y como siempre los pocos que seguís leyendo os fastidiáis porque he vuelto cargada con las mismas ñoñerías y con una mala racha de ases sin manga.
Que hoy estoy que me regalo con humor que se escapa entre colores de negros y grises pálidos, bailando con musarañas y arrancándome sonrisas a fuerza de patrañas perseguidas en calles estrechas.
Madreselva...quiero olerlo, sentirlo, rozarlo y luego apropiarme del jazmín de mil amores sin dejar de ser más azúcar que persona.
Mal humor por sombra al sol, heridas o más bien grietas por las que los alpinistas se pierden en la escalada.
Noches diurnas con luna cerrada sin sol ni estrellas.
Besos sin dueño que alardean querer besarme para morderme, seres que se hacen llamar para ponerles nombre y silbarlos al salir de paseo.
Niñas que amanecen siendo ellas sin haber cambiado ni pizca dentro de sí tras los treinta perdidos en andenes o regalados a los extranjeros de sus sábanas.
Yo convirtiéndome en el prototipo de mi misma solo que cada vez más reforzado. Gracias a mi mundo de Chuchelandia ni el ácido me corroe la conciencia, ni la lastima me empuja a equivocarme tanto.
Y ahora es cuando grito en medio de un porche que quiero ir a los baños contigo un millar de veces para pasear bajo puentes de arena construidos entre las llamas.
Quiero ser la rama de un árbol saliendo de noche en las olas hundiendo los barcos, confundirme con sirenas y rejas en los escalones de un bar...
Quiero ser yo cuando me confundo con tus besos, cuando las caricias que me bañan y te devuelvo solo te pertenecen a ti y cuando los lunes no brillan porque llueve y yo sonrío porque esos son mis lunes sin ojeras, míos y de quien yo quiero.

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