Cuando llega el momento de preguntarse si esta es la media noche de mi vida, y solo sé contestarme diciéndome que queda más de media. El principio y el final del día...las luces malvas que ya han dejado paso al añil. Sueños que se despiertan en la luna para bajarte a la tierra sin gravedad ni culpas. Besos que siguen perdidos y sin dueño ya sea rana o putilla azul la que los busca.
El norte perdido entre tantas agujas, marcapasos de descargas en mi propio corazón al darme cuenta e lo que me obligo a escribir, admitiendo lo inevitable.
Ciudades consumidas en el silencio de los conformes de sonido. Vocabulario en extinción y sin salvavidas.
Mi baúl ya está vacío de nobles, señores y reyes, porque me salió sota en la baraja y perdí mis votos sin confesiones ni dolor de cabeza. Sarcasmos de los años 50 sobre líos de faldas descosidas de matrimonios.
Dividir mi mente y fijar mi conciencia en una parte envolverla y esconderla hasta que otro la encuentre en una autopsia verbal.
Quemarme la piel con la luna llena para que se resquebraje, dando a conocer el segundo disfraz de mi mentira.
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