Y otro mes, otro día, me vuelves a oprimir el pecho diciéndome que sigues sin irte, que estás donde tu quieres y que aunque yo me asuste por creer olvidarte no te olvido.
Aquí seguimos todos igual sin creernos lo que dices ni lo que nos queda de tu recuerdo.
Con tanto que contarte sin que escuches, sin que puedas escuchar. Pero tranquila solo estoy triste a ratos, me acuerdo de ti y no me doy cuenta, recuerdo los patines, ls tardes en la cuesta a la que me da miedo volver.
Y luego cuando llueve me acuerdo del verano que te has perdido y pienso que ya no es uno que son dos y casi tres.
Que te queda la S de sonrisa y el anda para tras y no mires que si te caes te duele menos.
Ahora es cuando tu me sigues diciendo que tienes la R de razón que a mi me falta para tener tu nombre en mi memoria otro minuto más en las horas de tus días.
Que van a ser tres y parece que todavía te estés riendo de mi en la orilla con el pelo empapado.
Que es hora de que te tenga como lo que eres pero no quiero que seas, dime tu qué es lo que quieres ser...
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