El ruido de los tacones la delata, levantas la vista por las carreras de sus medias, la ves.
Los ojos oscuros y profundos, te miran.
Escapa y la sigues.
Corres y la atrapas
Hablas de números, de esta noche, de ti, pretendes saber de ella.
Tu corbata va floja y al final de la noche la habrás perdido en el revoltijo de sábanas.
A la mañana siguiente con luz, mientras ella se vista, la verás realmente tal y como ella es.
Y cuando la veas sabrás que es el reflejo de las noches, cada una de ellas posada en su piel dejando un leve surco que hace más profundas sus curvas, más demacradas sus ojeras, y llenara sus hoyuelos cuando intente sonreír y los que la conocen sabrán que no ríe.
Tu, tal vez uno de tantos seas el que la agarre de la cintura, la tire a la cama y la bese pidiendo que se quede a comer, que te hable realmente de ella.
Y que tras saber un poco más, quieras arrancarle esas noches del recuerdo, para que solo pueda recordar esa mañana en la que no terminó de vestirse.
Porque esas personas que parecen ser felices siempre, son más fuertes que el resto pero necesitan una corbata de la que aferrarse de vez en cuando para serlo realmente.
Los ojos oscuros y profundos, te miran.
Escapa y la sigues.
Corres y la atrapas
Hablas de números, de esta noche, de ti, pretendes saber de ella.
Tu corbata va floja y al final de la noche la habrás perdido en el revoltijo de sábanas.
A la mañana siguiente con luz, mientras ella se vista, la verás realmente tal y como ella es.
Y cuando la veas sabrás que es el reflejo de las noches, cada una de ellas posada en su piel dejando un leve surco que hace más profundas sus curvas, más demacradas sus ojeras, y llenara sus hoyuelos cuando intente sonreír y los que la conocen sabrán que no ríe.
Tu, tal vez uno de tantos seas el que la agarre de la cintura, la tire a la cama y la bese pidiendo que se quede a comer, que te hable realmente de ella.
Y que tras saber un poco más, quieras arrancarle esas noches del recuerdo, para que solo pueda recordar esa mañana en la que no terminó de vestirse.
Porque esas personas que parecen ser felices siempre, son más fuertes que el resto pero necesitan una corbata de la que aferrarse de vez en cuando para serlo realmente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario