Con su soneto de sonrisas y remolinos de sonido a carcajadas fue robando miradas, hasta que la detuvo el tiempo abrazado a su pecho al llorar en una almohada, secos sus ojos e inundado su pecho se aferra a un giro en una cama, sollozando silencios y suspirando lejanía.
Sabe que ya ha amanecido y sigue inmóvil.
Sabe que ya ha amanecido y sigue inmóvil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario