miércoles, 14 de septiembre de 2016

Los minutos pasan y las horas se hacen días eternos, la cronostasis empieza a pasar factura cuando la agenda me saca del surrealismo a base de laboratorio
Cuando me encuentro en ese espacio ya no duele, todo es estático, nada ha cambiado y todo es posible.
Pero luego regreso y recuerdo todo, me bloqueo y pienso en ello
Lo daría todo y sin embargo ya no sé si hemos sobrepasado la linea de no retorno.
Y cuando suene el teléfono tendré pánico y no sé si prefiero la incertidumbre o la sentencia cuando lo escuche y sea yo mi propio verdugo 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Me deslizo inevitablemente contra mis miedos cada vez que las luces se tornan y me ignoran incluso en el día.
Cada vez que le robo a mi mente nuestras palabras me aproximo más al ente que vaga por mi cuerpo que al ser que lo habita.  Esa sensación... ser incorpórea al enterrarme en las sábanas, sin reconocer los sonidos o las imágenes que se agolpan en mi propia litera.
A veces incluso cierto cosquilleo satisfactorio me recorre cuando el dolor desgarra y  se abre camino para acariciarme el corazón, después de todo aún siento.
Aún te extraño cuando me acaricias, porque sigues ausente.
Algo, es decir poco.