domingo, 22 de abril de 2018

Las plumas no siempre son ligeras, a veces cortan, a veces pesan, a veces te sumergen en el mar cuando intentas escapar de él, son un ancla.
Cuesta más deslizarse cuando todo pesa.
Pero a medida que avanzan los metros y luchas por salir... aprendes, te impulsas y el mar deja de ser la tumba sepulcral de tus pensamientos.

Me quiero a morir

La brisa golpea caliente la desnudez de la mirada, hace derretir el polvo y difuminarse las siluetas. Todo desaparece tras una cortina de humo.
Todo se esfuma mezclándose con él como si nunca nada hubiera ocurrido.
Como si no tuviera pasado ni futuro.
Porque a medida que discurría el tiempo a través de mi cuerpo, descendía hasta los pies dejándolo atrás a cada paso.
Conozco bien cada guerra, cada sonrisa, cada piel, de la vida y del amor también.
Porque primero, me quiero a morir.


sábado, 7 de abril de 2018

El primer viento que me soplas desde más allá de la imaginación que corre por mi mente, desde los mares que surcas desde hace ya algo más de un año, desde el mundo que recorriste y ahora vuelves a visitar.
Porque sé que me acompañarás a lo largo de todos mis viajes, que no me dejarás sola, que seguirás ahí para siempre.
Pero esta ha sido la primera vez que no estarás para recibir el dedal en mano tras el viaje.
Es la primera vez que en lugar de escuchar mis aventuras recorriendo ciudades, me has acompañado cada vez que el murmullo del agua levantaba la voz y cuando el viento en las hojas gritaba.
Estabas incluso en los susurros que me cantaban las luces de la noche, que aún no había vivido en barrios de azulejos.
Y se me partía el alma al comprar el pequeño recuerdo de porcelana que no podré darte como quisiera.
Se me partía, cuando pensaba en colocarlo frente a una losa, que aún no he adornado con flores ni cartas.
 Porque creo sinceramente en ti, en que el pino no te detenga, en que el cuerpo no te ate y en que cada parte de ti vuelva a la felicidad de la que me has hablado tantas veces cuando eras niña.