La brisa golpea caliente la desnudez de la mirada, hace derretir el polvo y difuminarse las siluetas. Todo desaparece tras una cortina de humo.
Todo se esfuma mezclándose con él como si nunca nada hubiera ocurrido.
Como si no tuviera pasado ni futuro.
Porque a medida que discurría el tiempo a través de mi cuerpo, descendía hasta los pies dejándolo atrás a cada paso.
Conozco bien cada guerra, cada sonrisa, cada piel, de la vida y del amor también.
Porque primero, me quiero a morir.
Todo se esfuma mezclándose con él como si nunca nada hubiera ocurrido.
Como si no tuviera pasado ni futuro.
Porque a medida que discurría el tiempo a través de mi cuerpo, descendía hasta los pies dejándolo atrás a cada paso.
Conozco bien cada guerra, cada sonrisa, cada piel, de la vida y del amor también.
Porque primero, me quiero a morir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario