lunes, 3 de septiembre de 2018

Zacualpan


Las risas de los niños, sus caricias, sus abrazos...son lo más preciado que me van a dar, su tiempo.
Sus energías y ganas de jugar incluso entre la pobreza más absoluta.

Sus ganas de aprender sin recursos, ni nadie que les enseñe.

Todo eso es lo único que me anima a volver a ir, a llevarles cuentos de niñas luchadoras, escaladoras, alpinistas, pintoras...De niños que deciden ser niñas, de mujeres indígenas que como ellas, y siendo de la misma tierra, arrancan fuerza al río, a sus cascadas y arroyos para inundar todo con esa luz. 

Con esa inocencia consiguen que todo cambie y que la tierra siga latiendo incluso cuando la suciedad de sus cuerpos hace que se te pare el corazón.

El mundo no sabe de vosotros, las personas desconocen pero la gente lo sabe y la humanidad se pierde.

Y en este transecto me encuentro, sin recursos más que mi tiempo y juegos, con poco más que galletas y pinturas para daros.
Desesperada por no poder hacer más cada fin de semana, buscando la manera de llegar más allá de lo que ahora puedo ver.

Vosotros seréis el legado del mundo, de la historia y de la tierra. Vosotros seréis lo que queráis ser.

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