Te vi alejarte.
Mis labios aún sabían a salitre por los besos de la marea, que a diferencia de ti no me niega.
Te alejaste, estreché tu brazo y no era el momento.
Cambie para alcanzarte, pero ya era tarde y desperté, desesperada por no sostener tu mano, mientras rasgaba el ultimo resquicio de tu paso por mi vida, esa camisa roída por el tiempo que me arropa esta noche a falta de tu voz que tan solo fue un rumor entre los gritos de un 18 de julio.
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