La libertad fue su brisa, sonreía sin miedo y gemía sin vergüenza.
Disfrutaba, vivía.
Y si de pájaros en la cabeza se tratase ella les abriría las ventanas y escaparía con ellos, pero al mismo tiempo caminaba firme por su día a día a pesar de no sentir el asfalto ni el peso de su cansancio.
Soñaba en vida y dormía abrazando una almohada llena de todas las verdades que los demás no tenían.
Entendía los silencios y ese miedo, sin compartirlos.
Era la sombra de la que a todo el mundo hablaron de niños y al mismo tiempo la primera luz del día.
Era el color de un mar tormentoso y la soledad de una playa en invierno.
Era eterna y efímera.
Disfrutaba, vivía.
Y si de pájaros en la cabeza se tratase ella les abriría las ventanas y escaparía con ellos, pero al mismo tiempo caminaba firme por su día a día a pesar de no sentir el asfalto ni el peso de su cansancio.
Soñaba en vida y dormía abrazando una almohada llena de todas las verdades que los demás no tenían.
Entendía los silencios y ese miedo, sin compartirlos.
Era la sombra de la que a todo el mundo hablaron de niños y al mismo tiempo la primera luz del día.
Era el color de un mar tormentoso y la soledad de una playa en invierno.
Era eterna y efímera.
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