Soñé con pájaros, pájaros que volaban lejos de aquí, fuera de la monotonía y el cansancio.
Lejos de las palabras dichas que ahora resuenan sin sentido, vacías.
Soñé ser parte del bando, rozando el cielo y durmiendo en vuelo, no quería parar, no quería perder tiempo que me alejase de ti.
Pero al despertar recordé que la libertad que necesito no me la darán las alas, ni el tiempo. Una vez más, un día más, lavé mi cara, tomé mi café y sonreí. Aún con esto, aún con todo, soy y seré feliz. Ojalá puedas decir y sentir lo mismo.
Ya no quiero alas, ya tengo avión.
Ya tengo rumbo.
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