Escaleras del cielo al que nunca llegas, palabras que nunca dices porque nunca oyes, enfados que disimulas o mejor dicho mal mientes.
Días que no sabes donde meterte para que no te encuentren aunque pregunten cuál es tu piedra.
Respuestas que ni siquiera escuchas a pesar de que preguntas. Escribir sin ganas porque tienes miedo de admitir todo lo que rehuyes en tus letras. Pensar en lo que te dicen que es crecer y querer encoger dentro de ti misma cada vez que te bañas con agua caliente.
Escoger un camino para equivocarte de forma consciente y no querer arreglarlo cuando te desplomas sobre el suelo, con la esperanza de que no te puedan levantar.
Saber que siempre serás un número entre cifras, que no soñaran el ritmo de tu corazón y que nadie intentará atrapar tu cadera mientras escapas de lo que deseas.
Saber mejor que nadie lo que eres o serás. O igual no tener ni idea y hacerte la lista porque crees que es más fácil decirle que simplemente eres demasiado sencilla para entender lo que te queda una dimensión más allá de tu cuadrado perfecto.
Decirte a ti misma que la tierra es plana, con la intención de dejarla atrás cuando saltes por el borde norte del costado de su cintura.Soñar con camas grandes y edredones rellenos de plumas en lugar de alfileres.
Porque soy la que se pincha cuando descansa soñando en tus labios y despierta clavada en su recuerdo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario