No puedo con todo. Con saber que soy yo la que se resbala en la acera aunque esté seca, con tropezar con cada mueble de mi casa, con ser yo la que rompe platos cuando no son rutinas.
Con necesitar sentirme lejos y aún así rehusar de ello.
La carrera por perseguir faldas que no llevo y el lío de bragas monógamo del primer cajón de mi armario.
No definitivamente no puedo conmigo, no puedo aceptarme y no puedo evitarlo ni permitirlo.
Soy un cruce de caminos, sin sendero de polvo, ni carretera, más bien un cuerpo desmembrado y reconstruido a partir de restos humanos de lo que era, para ser una especie de frakenstein rompe corazones necesitado de amor.
El perro del hortelano versión siglo XXI. Ni estoy ni dejo estar. No si será cierto que lo "bueno" viene en frascos pequeños...y que pisar entre baldosas trae mala suerte.
Pues a la mierda el miércoles 13 y mis consecuencias.
Estar sin nada o estar con todo para romperlo.
¿Por qué acabo en el mismo final que se supone no empieza?
No hay comentarios:
Publicar un comentario