Y ya no sé que hacer, te puedes creer qué ni quiero chocolate?
Que he visto enterita una película romántica y vomitiva?
Si si yo, la maestra del disimulo que controla todos sus sentimientos y en especial, dura como una roca, que no llora porque es una niña grande ¿verdad? Pues muérdeme y arregla esto, que soy más germen depresivo que un oso amoroso cantando.
Y como no con un gato que de tanto sobarlo parece un felpudo...
Y te reirás, dirás vaya cambio. qué te he hecho o igual hasta te preguntas qué me pasa.
Pues me has querido y me has dado amor de todas las formas habidas y por haber, ahora solo quiero que me mientas aunque esa sea la verdad.
No quiero abrazarte, ni verte, quiero pegarte, lanzarte los zapatos y odiarte, entonces te pones delante y te abrazo. ¿Ves lo que has hecho?
Creo que el siguiente paso será dibujarme un arco iris en la tripa y echarme purpurina para salir a la calle a pregonar todo esto.
Quiero decirle Adiós a esta despedida, ser libre de mi y no de ti, que ya me he atado a tu cintura con cinta americana que lo arregla todo.
No quiero tener conciertos por teléfono, no quiero oírte solo a través de ellos, no quiero ser lo que soy en tu camino, no quiero ser el ancla que te ahoga y tu me dirás que nunca lo seré luego yo fingiré que eso siempre puede ser cierto.
Uy pero lo he dicho, lastima que no sea capaz de cerrarle los ojos a algunas verdades, darles la espalda y pensar que ese cosquilleo son tus labios recorriendome.
Me gustaría correr a los brazos de mi madre y llorar toda una noche sin ti para probar a acostumbrarme, para saber que al día siguiente podré seguir aquí.
En cambio aquí me quedo plantada en el suelo de mi habitación y casi obsesa por sacarle los colores a mi atrapasueños que no se decide a desvelarme los tuyos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario