viernes, 17 de junio de 2011

Desconocido

Tú acosador, que me miras por las noches mientras las estrellas visten su galante traje de luces y contrastes.
Tú que me observas por el día, tras las esquinas, acechando como el sol a las sombras.
Tú que me lees, que me sientes, ayudame a escapar de tu mirada.
No lo puedo evitar, siempre vuelvo, reincido, cometo el mismo error una y otra vez. Dejo una entrada a mi interior, por la que te cuelas a hurtadillas, para sentir los últimos latidos de tensión que ofrezca mi corazón, ajeno a todo sentimiento, lejano de toda persona, a tu excepción que aún escuchas sus débiles latidos.
Gracias, por no ignorarlo, por seguir leyendo y no olvidarlo.
Tú y solo tú, desconocido, eres el mas cercano a mi, el único que sin darse cuenta me ayuda a seguir.

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