Despertó la mañana en la que quiso gritarle al mundo sus dibujos. Cuando se cansó de los museos y sus mentiras del comercio de la mente y la crítica que devoraba cada trazo de su conciencia.
Se arrancó el alma del pecho y lo ancló a su pintura.
Repartió sus restos en el blanco que cubría el vacío que dejo de distinguir, por no apreciar.
Llenó tanto, que salto de su vida y paso a la de todos, al trasladar su cuerpo, su alma y su ilusión a la calle.
Despertó su critica sin dar lugar a la de los demás, se comió el mundo cuando ya lo habían digerido.
Acabó con las leyendas de la nada y sus esperanzas, demostrando su valía en el mundo que invento antes de saltar al abismo de la locura que invadió la puerta de sus ojos al no poder divisar sus sentimientos con un pincel, una nota o una palabra.
Arte urbano retratado por una mente en miles. Eso es lo que llaman diferente en lo poderoso. Cuando tu escondes tus palabras tu mundo y la verdad en carpetas entre estantes.
No! Nunca más!
No lo permitas, yo no lo haré. Me alzaré hasta las calles y sus brisas, lo haré con temperas y letras que serán los secretos de mis silencios.
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