Y ya pasó, por eso lo escribo mis cinco días se quedan conmigo y me acompañan desde entonces, cuando te vuelves, regresas de un viaje y me coges la mano, ni palabra como es habitual, entras por la puerta con la sonrisa plena pero tranquila sin impaciencia mientras todos te abordamos después del tiempo lejos.
Entonces lo de siempre, un despertador.
El día fue tranquilo, lento y contigo, pero no te vas, no regresas a tu aletargo hasta decidir una vez más regresar con más fuerza para golpear la realidad agrietando las ventanas por las que me ves.
¿Qué piensas?
¿Cómo me ves?
No lo entiendo, porque estás y te vas y vuelves y te quedas. Por qué me persigues, acaso me cuidas.
Y si, te quedas para no irte nunca pero entonces es cuando sé que te has ido.
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