Y no entiendo lo sola que me siento a veces cuando tengo a la gente a mi lado, cuando hablo y nadie parece querer entenderme y entonces entre todos apareces tú, te callas y miras.
Ahí, es cuando yo no puedo hablar para que me escuches, para que seas tu quien me comprenda y descifre los mensajes secretos de las letras, me cortas el aire y se para.
Se para todo, paro yo de girar en el mundo cuando este gira al rededor de sí, para la lluvia de caer y ese instante se rompe y se divide dando lugar a otros como él.
Cambian mis gestos de lugar, cambian de dueño y de sentido.
Cambian los marcos de las ventanas por donde ver las nubes de metáforas en invierno.
Cambio yo y sigues aquí, sigo escribiendo y tu leyendo, sigo hablando en el silencio de mis asfixias.
Suspiro y por ahora solo juego con los cruces colgados del cielo sobre el césped, solo bailo con las luces inquietas que titilan y parpadean al oír los silencios de mi alma incandescente, solo espero lo que no quiero decir ni quiero escuchar, solo hablo cuando tú no puedes estar.
Misterio, curiosidad, intriga....lo creo o lo soy... tal vez te enredo en él y así una vez estés perdido en mi ya no sepas retroceder y te puedas quedar conmigo, perdido y sin regreso, capturado por las sonrisas tímidas de un verano que ya se queda atrás.
Pero no..no te puedo tener o robar porque eres y no eres, porque es el puedo y quiero que se aleja, porque eres tu y un algo no es suficiente.
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