domingo, 18 de septiembre de 2011

hasta que amanezca

Al final las lágrimas han rodado, por mi almohada después de recorrer mi cara.
¿Por qué me pasa esto?
Tanto tiempo sin poder intentarlo y ahora que no quiero, me es imposible parar.
Las manos me tiemblan, ni si quiera son capaces de despegar eso que llamamos lágrimas de mis ojos y apenas aciertan las teclas para escribir esto, pienso que no forman parte de mi, que no son mías.
En verdad, no puedo ocultar nada, y mucho menos a mí.
Y a pesar de que no entiendo por qué lloro, ni el origen de la tristeza que me invade desde hace días, sigo, lloro y no paro.
Al menos el sonido turbador de la música, disimula el ruido de mi asfixia en la respiración.
El cansancio se apodera de mi cuerpo, me desplomo sobre mi cama y desde aquí lo escribo, tal cual ocurre, en la penumbra de los recuerdos que estallan tras de sí en mi mente.
Se que no hay motivos.
¿Pero qué me importa?
¿Y si quiero llorar por qué sí? ni yo misma lo sé, ojala alguien me entienda.....
Solo quiero llorar, llorar y no parar, dormirme de cansancio, y cuando me despierte que todo sea negro, que cuando levante la persiana llueva y irme, irme lejos, mojarme, que la lluvia me llene y correr en la arena húmeda, tirarme, lanzarme contra ella y no levantarme hasta que amanezca.

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