Que el frío me atrape, congelando mis venas y te las de, en el recuerdo de lo que lograste que fluyera por ellas, sentimientos, tan profundos que me invadieron hasta hacerme perder los nervios, que me provocaron la enfermedad de la que ahora no escapo.
Sin tiempo de mirar a tras, sin gente por la que parar, sin mi para seguir.
Y...¿Qué harás ahora?
Cuando el dolor ni siquiera se abre camino en mi para hacerse latente.Cuando la pupila dilatada y el iris transparente son mi única mirada.
Recobro la temperatura y el espejismo se aleja por la ventana, deslizándose entre la condensación de la niebla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario