Castigada por su voz, sus actos, no los mios.
Que no son excusas, son hechos.
Porque en la lluvia incesante de verano solo se escuchaban los gritos de una niña caprichosa y la risa de un hipócrita.
Mi primer castigo y no por méritos propios....para colmo, en mi defensa ni yo me esfuerzo.
Mis dientes chirrían, juntos, girando sobre si mismos.
No estoy enfadada, ni siquiera molesta, ya no lo conseguis, me habéis decepcionado, tanto que ni siquiera podréis explorar el mundo en el que me he sumergido para evadirme.
Que la razón haya conseguido surgir del ambiente y esquivara las consecuencias de la tarde, no significa que las tornas cambien.
daros cuenta...!No le importa a nadie!
No hay comentarios:
Publicar un comentario