Olor amargo a café, en la mañana.....
Despertaba sin tus ojos en un espacio de mi cama, anhelando tu regreso.
Con el cuerpo destrozado, por el frió del invierno que esta de vuelta.
Ha llegado el momento de contarte la verdad, que no soy tan fuerte, que no soy tan buena, que me derrito en tus brazos y me derrumbo en la arena cuando recuerdo la tarde en la playa.
Y copio las sombras, por si alguna se escapa poder recordarla siempre, porque fue nuestra.
Que el 27 de agosto lo dulce de tu boca se convirtió en el reflejo de los besos que han estado en mi boca.
Y mis dedos sin acariciar tu pelo, se esconden del mundo en libretas ajenas a la esperanza, plagadas de sonrisas ocultas en rostros anónimos.
La música que oíamos una noche en tu sofá me persigue, y por cada segundo a tu lado...horas muertas recordándolo.
Que sensaciones más extrañas aquellas que ni sintiéndolas las sientes, pero que en el momento en el que me separo de ti desaparecen y un escalofrío camina lentamente por mi espalda, serpenteando hasta encontrar una salida de la enredadera de mi piel.
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