lunes, 15 de agosto de 2011

Inmensidad desierta

Ni el oro del sol, ni la plata de la luna son competencia para el brillo de tu sonrisa, que al otro lado de la sala resplandece, dando luz a las esquinas, las cuales divisas con tus profundos ojos.
Tu mirada se pierde en una inmensidad desierta, la de tu mente.
Te levantas, caminas, el sonido de la suela de tus zapatos, chirriante, parece convertirse en  resonante.
Cuando te acercas.....
Mi corazón se acelera, mis nervios se desatan, el paso que te separa de mi parece incalculable, pero apenas sin moverte te colocas a mi altura, y te esfumas.
Mis párpados se cierran, dandome la oportunidad de buscarte, para traerte de vuelta, pero me esquivas y el final no es este, porque aún no has vuelto a mi lado.

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