domingo, 21 de agosto de 2011

al mar de mi mundo

Y te tiro al suelo.
Y me lanzo sobre ti.
Y te devoro el alma, arrancandote la ropa, mientras mis pupilas se acostumbran a la luz y se dilatan no solo por su ausencia....
Buscas mi pecho, lo agarras, lo acaricias, me besas.
Agarras mis caderas y las vuelcas, cambiándote de posición conmigo.
Tu peso se vuelve insignificante, no lo siento, ni si quiera me doy cuenta de que tus uñas se clavan en mi cintura mientras deslizas tu mano hasta mi hombro.
Tu cara, esa expresión de impaciencia, es incluso imposible de imaginar.
Ahora, has decidido darle prioridad a mi espalda y mientras dibujas con tus labios marcas transparentes, tus manos me empujan contra ti.
Y ya sin ropa, investigas mis lunares, colocados en los lugares mas recónditos de mi cuerpo, que curiosamente solo siente tus manos en busca de lo que deseamos.
Sorprendentemente la tranquilidad me rodea y la confianza que te cedo se convierte en tu mejor aliado.
Y solo con eso mis gritos se escuchan a través de las paredes llegando al mar de mi mundo perdido en un cajón.

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