Otro vacío más en mi mente, otro boquete en mi corazón,
una huella en mi expediente haciendo juego con las demás, una ausencia irremediable,
y a la vez tan grande...
tanto que me planteo que han apagado las luces de golpe.
Mañana tendre que enfrentarme a la realidad, ante toda su família, ante todo lo que nos unía,
en un teatro llamado entierro, que al fin y al cabo, no es más que la reunión de personas que apenas te conocían en una iglesia para lamentar lo que a diferencia de mi, por suerte, muchos de ellos no son capaces de sentir. Porque otra persona que me deja aquí, involuntariamente, pero me deja.
Y mi corazón al igual que el suyo, ya no late ...al menos no de la misma forma me faltan fuerzas y los tópicos de la gente me abruman,
sobre todo en momentos como estos, donde lo único que se dice es un escueto lo siento.
Se que lo sientes ¿quién no?
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