sábado, 13 de agosto de 2011

Nieves

Y de nuevo sostenía tu mano entre los barrotes de una camilla
El rugido de tus pulmones, el sonido sordo de las maquinas a tu lado, que no hacían mas que sonar y sonar, rompiendo la barrera, de lo que yo consideraba el sonido, taladraban mi cabeza y tu mano cada vez mas fría, del color de la nieve, apenas sin pulso, solo se aferraba a la mía.
Cuando te vi abriendo los ojos, buscando algo y no encontrándolo, pasando por alto que estaba allí, otra hora más, mientras el tic-tac del reloj nos perseguía.
Una gota, caía lentamente por un pequeño tubo.
Escuchaba tu leve respiración, con el fondo perdido incapaz de escuchar el resto.
Sabiendo que todo acabara, sin quererlo aceptar, hasta que me quiten tu mano, tu rostro o me indiquen la salida de lo que ya se a convertido en mi rutina.


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