Un falso reflejo, inexistente, un espejismo sin color, sin sonido, ni tu voz. Y no te has convertido en lo que seras, porque has dejado de ser tu.
En tu lugar cables, tubos, luces, pitidos que mantienen tu cuerpo pero tu no eres consecuente de tus movimientos, no eres consciente de donde estas, del color del cielo, del aroma asfixiante de la brisa al sol con el roce de la arena, no eres consciente de lo que te ocurre, de nuestra angustia.
Crees dormir, en tu residencia, junto a la mesilla con tu vaso de agua hondeante, así que no lo quieras descubrir, no quieras darte cuenta de la realidad, ya es tarde, tu agonía la sufrimos nosotros, no decidas acompañarnos.
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