lunes, 10 de octubre de 2011

bajo mi cintura

Mis ojos no logran enfocar tu silueta en la penumbra, no consiguen descifrar las coordenadas de tu posición.
 Hasta que siento de nuevo tu mano, te encuentras bajo mi cintura y tu boca llega a mis entrañas inundándome con un cosquilleo huidizo que atraviesa mi cadera de un lado a otro, el cual logra hacer que me estremezca, que tiemble y que clame esta sensación.
Pero no articulo palabras solo balbuceo y en ocasiones, hundo mis manos con más fuerza en la almohada en un intento de no rasgarme la piel de manera inconsciente.
Hiperventilo y me quedo sin aliento, me levanto levemente y te paro, para más tarde poder sucumbir juntos a nuestro futuro.

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