La hoja partida de mi cuaderno me atrapa con sus cuadrículas.
Sobre mí ya no están los fluorescentes de la clase de biología solo agua salada moviéndose y empujándome hasta alcanzar la arena, que se cuela en mí, me transformo en ella, observo todo.
Ondas, reflejos....Todo es tan grande que me pierdo al verlo y sin querer una bocanada de aire me aprisiona el pecho.
La inmensidad desaparece,de nuevo me encuentro atrapada entre cuatro paredes, frente a una pizarra, vieja, desgastada y bajo mis brazos huellas y marcas en una mesa rayada, por llaves de lugares que desconozco.
Rayada por el tiempo
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