No sé por qué en estos momentos (más que de costumbre) me muero de ganas de besarte a solas, abrazarte, no soltarte, de estar contigo.
Te echo de menos siempre que duermo, por no dormirme acariciándote y cuando estoy despierta me es tan difícil sentir que no tengo tus labios en los míos que prefiero ignorarlo y recordar su dulce sabor, pero en cuanto lo intento se cruza esa sensación volviéndose amarga....
Besame, besame y no pares aunque se nos acabe el tiempo y no podamos respirar.
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