Y lo bonito de la belleza es lo relativo porque...
¿Qué es?
¿Quién te puede decir que no eres lo que crees?
Tu te ves y...
¿Quién te asegura que tu interpretación es la correcta?
No hay interpretación, somos formas creando imágenes, que filtrándose por miles de pupilas distintas llegan transmitidas por los conectores hasta el cerebro de su portador, donde unos cánones creados por la sociedad nos analizan hasta la médula.
¿Para qué? Compararse, sentirse mejor.
Evaluar los poros de nuestra piel y aproximarlos a su perfección que hoy en día es una barbie de terciopelo.
Al comprobar que tampoco llegamos a ello se den cuenta por unos segundos, de que lo único que preocupa es vender, vender esa imagen imposible...pero tarde o temprano se olvida y todo influye.
Cuando el peso de la sociedad es tan grande que te afecta, tan solo te queda una opción aceptarte y despertar.
Grítalo, no te dejes convencer, no dejes que te roben tu esencia, que no se desprenda de ti con las lagrimas que ellos causan.
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