En la trastienda de la sociedad, las clases incultas, escondiéndose de la mirada observadora que controla hasta el alma.
Pasta de edificios, de billetes y de odio en lo que llamamos comúnmente vida, rutina o ciudad.
Corrupción oculta debajo de la alfombra y mentiras en todas las cajas reflectantes del pensamiento de los altos iguales en la masa y distintos en su vida.
Percepciones distintas, mientras unos ven humo en las fabricas, otros obreros al pasar en su coche y los más importantes un mundo desde su sofá.
La otra cara de la moneda: un salario que arrastra deudas desde hace meses y demos gracias que entra uno en casa, niños preguntando porque ya no hay juguetes nuevos, facturas en la cocina desesperando a la calculadora porque no le dan las cuentas.
Ahora bien, enfermedad y todo se acabó, un casa sin llaves...
¿Donde están las llaves?
En el fondo de una deuda privada que aumenta la pública y por contradicción llena los bolsillos de los peces gordos cebados en el estanque de la ignorancia, alimentándose de los pasos atrás que sigue permitiendo los mismos errores una y otra vez.
Y bueno como fin, pensar o creer en que un día no marca nada aparte de un fracaso, ya que la victoria ya no será de un día.
Pero piénsalo, ¿qué otra opción nos queda? mejor molestar un día a permitirlo sin más y si hay que repetir se repite. Pero quitarnos años en lo que no necesitamos...no gracias mejor en edad que seguro que algunos les hace más ilusión.
Porque hoy en día ""la huelga la hacen los empresarios"" o lo que aún creemos en algo como eso...un día un solo día .
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