domingo, 18 de marzo de 2012

Típico

Y la distancia no es nada, sigue doliendo, sigo esperando, ingenua a que algo cambie, inocente e inexperta en todo lo referente a ello.
Odio y ternura en un remolino de incertidumbre.
Aceptarlo, superarlo...cuando ha sido importante a pesar de que lo niegue. Pasan los meses y espero una llamada, pasaran los años y esperaré una explicación, por todo, por lo que pasó, por tus respuestas confusas, por ahora y por lo que se que no va a cambiar y sobre todo el por qué, nunca serás capaz de darme la respuesta, de contarme la verdad.
Dudo que lo leas, o peor aún que si lees esto lo ignores o respondas, no se cual de las dos opciones me aterra más.
Dolor que parece olvidado en una herida aparentemente superficial y sellada, que en realidad era tan profunda que solo la escondo sin intentar curarla...
Qué típico, ¿no? engaño, preguntas sin resolver, miedo, dolor y después de todo solo unas palabras muy oídas por todo el mundo.
Lo peor de todo,( no estoy muy segura de ello) creo que es mi estupidez.
¿De buena tonta o de mala inteligente? 
¿volver aquí? Ni lo sueñes.
Lo siento y no por ti, sino por el cariño que me ofrecen tantas personas y que ni por esas soy capaz de no seguir preguntándome por qué o pensar que lo que paso fue por mi o toda esa clase de cosas que tu sigues sin resolver.
Quizá este sea el primer paso para recordarte con cariño y dejar de preguntarme a mi misma todo y más sin esperar nada ni de ti, ni del mundo. O solo sea el primer paso de una obsesión incontrolable y pública que no puedo contener ni un segundo más.
No, nunca has valido tanto como para que ocurra lo segundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario