Abro los ojos y de nuevo el techo. Con la escayola bañada en el azul que elegí hace tan solo un par de años.
Una cama nueva, diferente, no como la que me arropaba en algún berrinche correspondiente a mi edad. Ahora es otra, otra cama la que soporta todo mi peso, el de mis sentimientos y el de los años que cargo, que aún son ligeros.
Noches transformadas en trances, en segundos interminables y eternos, pegajosos y melancolicos.
Siento la extrañeza de la gente. Duermiendo bañada en lágrimas, tantas que acaban por ser solo humedad.
Siento la extrañeza de la gente. Duermiendo bañada en lágrimas, tantas que acaban por ser solo humedad.
No soy capaz de llorar o gritar tanto en silencio. Me quedo afónica y me es muy difícil mencionarlo.
Porque he sido yo, la que sigue, la que lo tiene que hacer, pero solo por eso, ser yo.
Incluso, me estoy metiendo en mi papel, tanto que ya es lo único que se hacer y lo poco que recuerdo diferente, lo olvido con cada día que pasa.
Incluso, me estoy metiendo en mi papel, tanto que ya es lo único que se hacer y lo poco que recuerdo diferente, lo olvido con cada día que pasa.
Pero desde que te conozco esas noches se pasan antes.
Pensar en ser capaz de llorar una noche entera,a tu lado, hasta que deje de temblar y de retorcerme por esos sentimientos para abrazarte y dormir más tranquila que nunca.
Ssolo el pensarlo, mece mi mente para auyentar mis lágrimas.
Pero no puedo, no soy capaz y no creo que pueda hasta dentro de mucho.
Y aún con ello, no imaginas, lo que pueden mejorar esas noches por el simple hecho de haberte conocido.
Pensar en ser capaz de llorar una noche entera,a tu lado, hasta que deje de temblar y de retorcerme por esos sentimientos para abrazarte y dormir más tranquila que nunca.
Ssolo el pensarlo, mece mi mente para auyentar mis lágrimas.
Pero no puedo, no soy capaz y no creo que pueda hasta dentro de mucho.
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