El sonido del silencio, es la melodía más aterradora cuando esperamos entre la penumbra los rumores de una conversación ajena en una habitación contigua.
Que lo que puede pasar en cuestión de minutos, condiciona meses de un arduo proceso desesperante.
¿Una casualidad o la rutina desconocida cruzándose en mi camino?
La puerta abierta que me descubre ante los que me conocen, casi 16 años...y que más da, si tendré los que los demás me pongan, para que además decidan por mi.
Soy yo, persona, adolescente.
Soy yo y he sido yo siempre, niña, trasto, bicho, yo y siempre individual dejar de compararme con lo poco que conocéis de los demás incluyendome...
Todo esto es por una noche...En la que un estetoscopio, pegado al parqué por el que hay una cámara de aire que une la habitación de mis padres con el pasillo me dejó escuchar una conversión....
Puede que no sea lo mejor, que seguramente sea mejor hablarlo directamente sin tapujos y a pesar de ello y siendo consciente de todo seguir haciéndolo.
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