Ingravidez, durante unos segundos no sentir nada, ni siquiera miedo al suelo cuando desciendas.
Durante esos segundos las miradas punzantes de quién lo ve no te impartan en absoluto, estás tan centrada que el volar es lo único que te importa.
Demasiado tiempo añorando esta sensación, y ahora encontrarme con el programa de patinaje sobre hielo.
Espalda recta!
Levanta!
Ese pie!
Tan solo un año con las ruedas acopladas a mis pies y tres entrenadores, un ascenso. Desde dos dedos rotos a un labio partido.
Y aún así esas ganas de seguir volando después de años sin intentarlo me recorren...de tal manera que sin querer, tengo una y otra vez los mismos deseos de repetirlo, de saltar, de volver a volar y caerme tantas veces como para que no me levante porque no me haga falta para seguir en el aire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario